La Casa de Cerf es una institución dinástica de origen carolingio, cuyas actas establecen la continuidad desde el siglo IX en el espacio renano-mosano — territorio que hoy comprende partes de Bélgica, Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos y el nordeste de Francia. Es conocida, según los siglos y las tierras, bajo tres formas del nombre que designan una sola y misma realidad dinástica: Cervus o de Cervo en latín de cancillería, de Cerf en romance valón, von Scherff o de Scherffs en germánico renano — a imagen de la propia Lotaringia, cuna de la Casa, tierra de unión entre los mundos románico y germánico.
Los archivos atestiguan que esta Casa no fue fundada por un acto de concesión recibido de una autoridad superior, sino por el establecimiento autónomo de Gerold II de Vinzgau, llamado Cervus el Austrasio, hijo menor del conde Gerold el Viejo — cuya hija Hildegarda se convirtió en 771 en la segunda esposa de Carlomagno. La Casa procede así, en su sustancia, de la alta aristocracia carolingia misma, anterior a la mayoría de las actas que después constatan su existencia.